AntesLa orquídea hay que regarla con regularidad, pero sin encharcarla. El riego se hace con agua tibia y reposada, y el agua sobrante del plato siempre se retira para que las raíces no empiecen a pudrirse. En invierno el riego se reduce, porque la planta necesita un periodo de reposo, y en verano, en cambio, se aumenta ligeramente. Si las hojas amarillean, puede ser señal de exceso de riego, y si se secan y marchitan, más bien de falta de agua. La orquídea no es de las plantas más delicadas, y con un riego adecuado dará flores durante mucho tiempo. Lo principal es mantener la regularidad y vigilar el estado de las raíces a través de las paredes transparentes de la maceta, sin contar el riego estrictamente por calendario.
DespuésAl artículo se le añadieron los apartados: «Cómo saber si se está encharcando la orquídea», «El riego según la estación», «Qué agua usar», «Errores frecuentes al regar». Uno de los apartados nuevos completo es «Cómo saber si se está encharcando la orquídea»: hay tres señales de exceso de riego que se notan antes de que las raíces empiecen a pudrirse. La maceta pesa notablemente más de lo que debería con el sustrato ya seco. No sale aire por los agujeros de drenaje al apretar ligeramente una maceta de plástico con las manos. En las hojas inferiores aparecen manchas oscuras y blandas, en vez de un amarilleo uniforme por el envejecimiento natural de la hoja. Si coinciden al menos dos de las tres señales, conviene saltarse el riego y esperar a que las raíces, vistas a través de las paredes transparentes de la maceta, se vuelvan verde claro, en vez de contar la pausa estrictamente por calendario.